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Consejo de Seguridad: la urgencia de su reforma
Sábado, 01 de Mayo de 2010 15:59
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Naciones Unidas, 1 may (PL) La crisis de credibilidad que afecta al Consejo de Seguridad vuelve a ensombrecer hoy el ambiente de las Naciones Unidas tras el balance del último de sus debates sobre el conflicto en el Sahara Occidental.


  La discusión registró enormes presiones que obligaron a aplazar la sesión por 24 horas y derivaron en una resolución que ignoró el reclamo de crear mecanismos de supervisión de los derechos humanos en ese territorio, ocupado por Marruecos desde 1976.

Ese resultado fue forzado por varios países encabezados por Francia, uno de los cinco miembros permanentes del Consejo con derecho de veto, y que evitaron mencionar esa cuestión de marcado acento negativo para el gobierno de Rabat.

El tema de los derechos humanos en el Sahara Occidental fue resaltado durante la última semana por el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, el gobierno de España -la antigua metrópoli- y el máximo dirigente del Polisario, Mohamed Abdelaziz.

También cuenta con el apoyo de buena parte de los países de África y América Latina, pero quedó fuera del nuevo texto sancionado este viernes por el Consejo de Seguridad.

A través de la resolución, el órgano decidió extender por un año más el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO), creada en septiembre de 1991 para vigilar el alto el fuego en ese territorio.

Asimismo, pidió a las partes en conflicto continuar, sin precondiciones, el diálogo auspiciado por la ONU para lograr "una justa, definitiva y mutuamente aceptable solución política que permita la autodeterminación del pueblo del Sahara Occidental".

Las negociaciones entre el Polisario y Marruecos se encuentran en una parálisis total, luego del fracaso de dos reuniones informales celebradas en agosto de 2009 y febrero pasado.

Ese tipo de contacto irregular fue convocado por el Consejo de Seguridad ante la imposibilidad de reanudar conversaciones directas entre las partes, interrumpidas en agosto de 2008.

Hasta esa fecha se habían celebrado cuatro encuentros oficiales desde junio de 2007, todos en localidades de Nueva York.

Luego de aprobada la resolución al final de la jornada de ayer, el representante del Polisario ante la ONU, Ahmed Bujari, denunció las manipulaciones y presiones en torno a la redacción del texto y pidió reestructurar el llamado Grupo de Amigos del Sahara Occidental.

El diplomático dijo que Marruecos tomó parte en las gestiones de ese conjunto, integrado por Francia, Estados Unidos, España, Reino Unido y Rusia, mientras que el Polisario no fue consultado.

Bujari opinó que el documento fue redactado sin transparencia en su negociación, aunque reconoció que llama a reanudar las conversaciones y reafirma la validez del principio de autodeterminación del pueblo saharaui.

Las maniobras en el tema del Sahara Occidental alimentan las crecientes críticas de los Estados miembros de la ONU contra la actual composición, características y métodos de trabajo de ese órgano y a favor de una amplia y profunda reforma.

El Consejo está integrado por 15 miembros, cinco de los cuales disfrutan de un carácter permanente y del privilegio del veto (Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido y China), mientras que los otros 10 ocupan un asiento por espacio de dos años.

En las discusiones sobre la reforma de esa instancia sobresale el rechazo a sus claros intentos para sobrepasar los poderes y funciones que le corresponden e inmiscuirse en los asuntos de la Asamblea General, el máximo foro de la organización.

Numerosas delegaciones rechazaron el mes pasado las acciones de algunos miembros permanentes que buscan promover intereses nacionales al amparo de su pertenencia al órgano y más allá de los principios de imparcialidad y no selectividad.

Al mismo tiempo, insistieron en que ese cuerpo debe reflejar las necesidades de los países desarrollados y los subdesarrollados de manera objetiva, racional y no arbitraria.

También es casi unánime el criterio de realizar cambios tanto en la composición y cantidad de los miembros del Consejo, como en las categorías de sus integrantes y en el derecho de veto que ostentan solo los permanentes.

Otro ángulo del problema radica en la necesidad de una mayor representación geográfica que ponga fin a la actual situación en que regiones enteras como África y América Latina y el Caribe no cuentan con un asiento permanente.

Todo un pesado lastre que volvió a quedar en evidencia durante la discusión sobre el Sahara Occidental e impidió avanzar hacia la solución de un añejo problema clave de la actualidad internacional.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=184326&Itemid=1